domingo, 2 de abril de 2017

Pensamiento cortos 1

¿Qué vamos a hacer hoy que tenemos tiempo para todo? Nada, por supuesto. Porque vamos por la vida perdidos en nada tras nada, siempre con la tonta intención de ser alguien. Es que a alguien se le olvidó decirnos que ya éramos nosotros y que valía la pena conocernos bien, ¿no?
Más de 20 años de mi vida me la he pasado persiguiendo sueños inválidos que realmente nunca fueron míos. ¿Para qué? Para que extraños sin rostro me den palmadas en la espalda y me dejen siempre caer sola al final. Más de 20 años.
¿Podría decir que los he perdido? No. Eso sería tan injusto como culpar a los extraños de mis solitarias caídas. Y tal vez nunca he estado tan sola. ¿Qué tan egoísta debo ser para no aceptar que siempre hay alguien tomándome la mano cuando tropiezo y cuando caigo? Aprecio el drama en mi vida y pensar que mis lágrimas no las seca nadie es más fácil que reconocer que vivo rodeada de gente que dejaría todo por estar a mi lado en momentos altos y bajos.
¿Y la envidia? Pues, es eso. El monstruo verde, ¿no? Pues, tampoco. Mi envidia, como la de todos los demás, es natural y me siento orgullosa de sentirla hasta el punto en que puedo dejarla ir para sonreír y sentirme orgullosa de mi prójimo que tanto quiero.
¿El miedo? Vive conmigo todos los días. No sé muy bien quién sufre más, pero ese sudor frío que se forma en la frente mientras la piel se va aclarando es tan horrible que a veces se retrocede. No es tan vergonzoso tener miedo si se piensa que todos lo sienten cuando saben que están a punto de partirse en muchos pedacitos de humillación y baja autoestima. Que no nos digan que no tengamos miedo porque eso es imposible, y que no nos digan que seamos valientes porque eso ya lo sabemos. ¿Quién tiene miedo de lo que se viene? Yo. Yo tengo mucho miedo y tiemblo, a veces, antes de irme a dormir. ¿Por qué será?

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